Hoy, a noviembre, la Administración pública valenciana todavía no ha pagado los Bonolibros. La situación actual de libreros, distribuidores y editores es desesperada. Para las librerías, el cierre de la distribución por parte de algunas editoriales supone la imposibilidad de venta de ciertos títulos, autores o colecciones, disminuyendo nuestra oferta, y paralizando un servicio tan importante para nuestra supervivencia como es el de pedidos de clientes. En otros casos más acuciantes, la deuda se cubrió con un crédito bancario, y ahora se sufre la presión y la constante amenaza de embargo por parte de los bancos.
A día de hoy, el Gremi de Llibrers no ha conseguido reunirse con el Conseller.
El impago pone en riesgo a más de 600 librerías, no solo por la imposibilidad de continuar ejerciendo nuestra actividad diaria, sino por la amenaza constante de embargo, lo que supondría la destrucción de más tejido comercial valenciano, más parón económico y más paro. Y ello sin ser debido a la especulación internacional financiera o al estallido de la burbuja inmobiliaria, sino a la clase política valenciana que incumple las leyes que ellos mismo redactaron.
Por ello, los Gremios de librerías de Castellón, Valencia y Alicante, el Gremi d´editors valencians, y el Gremi de distribuidors de Valencia queremos dar a conocer nuestra situación, y exigimos el pago inmediato de las deudas al sector del libro, o asumir la pronta desaparición de todo el sector.
Lo más flagrante de todo es que, mientras nos llegan constantes mensajes electorales de nuevas leyes de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, apoyo a los autónomos, y ayudas a los emprendedores, los libreros, familias con microempresas, sufrimos día a día como se saltan sus propias promesas realizadas en anteriores elecciones.
Imagínate, querido lector, como se te queda la cara cuando la Generalitat Valenciana no te paga 10.000 euros porque “no hay dinero”, y luego afirman en rueda de prensa que se paga 26 millones al año al Sr. Ecclestone por mantener la Fórmula 1 en Valencia… los hechos lo dicen todo.
El Cresol |